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Opinión. Obrador, ¿el Presidente que pasará a la historia?

por Agencia Zona Roja

Ismael García M./Zona Roja.

Oaxaca de Juárez, Oax., a 18 de diciembre de 2023.- A Andrés Manuel López Obrador, primer Presidente de México surgido de la izquierda mexicana, ya le quedan poco más de 11 meses para terminar su sexenio.

O menos, tomando en cuenta que casi medio año se llevará el proceso electoral, que incluye su relevo, y la renovación del Senado de la República, la Cámara de Diputados local, así como varias elecciones estatales.

Y por lo menos tres meses antes de que termine noviembre, ya deberá estar cerrando prácticamente el ejercicio fiscal 2024 y los seis años de su mandato. Polémico, por cierto.

Quizá por ello, desde la semana pasada, el Presidente ha emprendido una larga jornada de inauguración de obras, aún estén inconclusas, con las que pretende dejar el sello de transformación del país.

Y lo quiere hacer en grande, dejando un precedente histórico con megaproyectos, pero privilegiando la región sur-sureste de México, entre ellas la entidad oaxaqueña, que ya comienza a ver sus frutos por lo menos en el crecimiento económico, según datos del Inegi.

¿Pero seis años son suficientes para dejar un legado perdurable? ¿Y de verdad es un Presidente honrado y cabal?

LAS OBRAS

En los últimos días, Obrador inició una intensa gira por varias entidades del sur-sureste y norte de México, para poner en marcha diversas obras. 

El Tren Maya, uno de ellos, tramo Campeche-Cancún, cuyo viaje duró más de seis horas; pero al día siguiente comenzaron a revelarse las fallas, incluyendo los retrasos, los costos, los alimentos y trabajos inconclusos, además de los constantes señalamientos de ecocodio a lo largo del trayecto.

Evidentemente que todo proyecto inicia así, con errores, pero sin lugar a dudas que el Tren Maya representará un detonador del turismo y de la zona en varias entidades de la península y sus verdaderos resultados podrían medirse quizá en un lustro.

El presidente estuvo la semana pasada también en Nuevo León, donde inauguró la presa “El Cuchillo”, para dotar de más agua potable a la zona metropolitana de Monterrey.

Abre hoy una presa más en Sinaloa y el próximo día 22 prevé inaugurar el tren del Corredor Interoceánico, desde Coatzacoalcos a Salina Cruz, Oaxaca.

Para el día 26, pone en marcha la línea aérea Mexicana de Aviación, pero ahora bajo la rectoría del Estado. Prevé en estos últimos días inaugurar la fase Cancún-Palenque del Tren Maya, así como la megafarmacia central.

Ya están en operación el Banco Bienestar, Gas Bienestar, el Aeropuerto Internacional “Felipe Ángeles”, la refinería “Dos Bocas” en Tabasco, la refinería que se adquirió en Texas, aunque muchos de esos proyectos o no arrancan o son un fracaso, como es el caso del gas; de las pipas que se adquirieron para surtir combustibles desde las refinerías hasta las gasolineras, nadie sabe dónde quedaron.

Poco se ha hablado de los caminos artesanales, con miles de millones de pesos invertidos, principalmente en Oaxaca, que ha sido beneficiado con alrededor de 200 cabeceras municipales y miles de personas indígenas favorecidas.

Y hablando de nuestra entidad, se prevé que, por fin, el próximo año se concluyan las supercarreteras a la Costa y el Istmo, iniciadas ya desde hace tres lustros aproximadamente.

Efectivamente, la lista es larga, pero los resultados nunca son ni serán a corto plazo.

Y algo más relevante que destacar es que se han emprendido con presupuesto público, sin deudas y sin concesiones a empresas privadas.

¿Y FUNCIONAN?

En obras posiblemente López Obrador sí llegue trascender, a corto plazo, en los anales de la historia. Porque, primero, en tan sólo un sexenio construyó varias megaobras.

Evidentemente que, cual nuestra idiosincracia, queremos resultados ya, de la noche a la mañana.

Quisiéramos que al día siguiente de su inauguración, el aeropuerto “Felipe Ángeles” estuviera lleno de usuarios, de vuelos y de espacios comerciales; no es así.

Quisiéramos que “Dos Bocas” ya estuviera produciendo miles de barriles diarios de petróleo; tampoco es así.

Quisiéramos que el Tren Maya, o el Tren Interoceánico, ya estuvieran trasladando pasajeros y turistas, llenos todos los días, y a bajo costo. O que el Corredor Interoceánico, Oaxaca-Veracruz, desde el primer día ya le esté quitando clientes al Canal de Panamá. Tampoco es así.

Pero, en el caso de las obras, dejemos el beneficio de la duda y un poco de tiempo, para ver los frutos completos. 

Por cierto, de los grandes proyectos, en su mayoría se encuentran en el sur-sureste de México y es la región que gobiernos anteriores, principalmente priistas, habían mantenido en el olvido y la marginación social.

¿Que han resultado favorecidas grandes empresas nacionales e internacionales, pues eso sí, nadie lo duda.

¿Que algunos de los ricos de México, como Carlos Slim, sean más ricos en este sexenio?, pues puede ser por su participación en los megaproyectos.

LOS SALDOS

¿Dejará saldos pendientes? Indudablemente que sí y uno es la inseguridad. López Obrador será recordado también pero por el fracaso en materia de seguridad en todo el país, con una fallida Guardia Nacional que sólo acude al lugar de los hechos delictivos mucho tiempo después que ocurrieron.

Un país manchado de sangre y con bandas criminales que día con día se apoderan de más territorio y muy pronto en control total de la política y del gobierno.

López Obrador quedará como el presidente cuyo sexenio registró la cifra histórica de homicidios, más de 200 mil.

Quedará también la duda si pactó o no con el crimen organizado, pues parece que los grupos criminales tienen carta abierta para extenderse a lo largo y ancho del país y más allá del territorio nacional.

Quedará también el precedente de haber dejado la puerta abierta al “narcogobierno

Será recordado también como el Presidente que militarizó el país pero de manera administrativa. En lugar de combatir al crimen, puso al Ejército a construir obras, a administrar aeropuertos y aduanas, así como una aerolínea, además de 

Lamentable también su postura de rechazo a las críticas en los medios de comunicación, pese a que Obrador se ha pregonado respetuoso de la libertad de expresión. 

No criticamos su derecho a replicar lo que considera falso hacia su persona, su trabajo o su familia, sino la forma en que lo ha hecho: exhibir mediáticamente a periodistas una tras otra, al grado de revelar detalles personales y hasta acusar de corrupción a algunos, sólo porque no se está de acuerdo con su trabajo informativo.

Eso sin duda ha generado además la creciente impunidad y los crecientes hechos de violencia en su sexenio, que han derivado en el asesinato de muchos comunicadores.

¿Y la corrupción? Don Andrés Manuel sin duda que será recordado por perdonar las atrocidades de Enrique Peña Nieto, por permitirle el triunfo en 2018; asimismo por el ataque constante a las instituciones públicas que no son de su conveniencia, como el Instituto de Transparencia, e incluso al Poder Judicial, así como su constante intromisión en el Legislativo.

Y por supuesto que hubo corrupción en su sexenio, como es el caso de Segalmex, que es el único que ha reconocido que existe. 

Pero por cualquiera de las situaciones, Andrés Manuel López Obrador sí pasará a la historia en la transformación del país.

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